martes, 3 de diciembre de 2019

Un extraño caso



Periódicamente surgen consideraciones más o menos lúcidas sobre el papel de las Humanidades en la Educación. Durante algún tiempo publiqué una columna semanal en La Gaceta Regional de Salamanca, y tal controversia apareció unas cuantas veces. Por ejemplo, la que sigue, publicada allá por 1996 pero cuya actualidad sigue vigente.


Un extraño caso (17-9-96) 

Un conocido y nunca bien ponderado diario monárquico de Madrid publicaba el pasado domingo día 8 una sensacional noticia: Un estudiante con 9,5 en Selectividad va a estudiar Filología Hispánica. A las claras vemos que el redactor ha moderado un poquito la tipografía. En realidad, lo que él hubiera deseado como presentación de la singular noticia es lo siguiente: [Sobretítulo]: Extraño caso de locura - [Título]: Un 9,5 en Selectividad y ... ¡QUIERE ESTUDIAR FILOLOGÍA HISPÁNICA!.

La cosa no se detiene ahí. El redactor nos enumera las ocasiones "perdidas" por el brillante muchacho. No sólo podría haber elegido entre las cinco universidades de Madrid, sino que podría haber entrado nada menos que en Fisioterapia, por no hablar de Telecos, Empresariales, Harvard, Oxford y la École Normale Supérieure. El presunto síndrome psicótico del chico es florido. Porque además se queja de la carencia de Filosofía en el bachillerato LOGSE, hizo Griego II como optativa (lo cual indica que incluso hizo Griego I), no sabe nada de fútbol, prefiere el sistema público de enseñanza y tiene un concepto utilitario de la Informática, que le sirve para pasar a limpio trabajos del instituto. Y remata la faena queriendo dedicarse a la Lengua y Literatura Españolas, y encima, ser maestro. Qué disgusto para los papás. Qué manera de malograrse un fisioterapeuta o un ejecutivo agresivo. Qué maravilla de novio se han perdido nuestras hijas.

La prensa, amigo lector, no es más que el reflejo de la sociedad en la que se difunde. Y el redactor de esta joya ha dado en el clavo en lo que se refiere al concepto que en amplias capas de la sociedad española se tiene de la Enseñanza Universitaria en general y de las Humanidades en particular. No es nuevo. Ya en el siglo XVII un catedrático de Cánones o Leyes en la Universidad de Salamanca ganaba mucho más que uno de Gramática. Mutatis mutandis, seguimos despreciando al gramático, aunque los Cánones estén también de capa caída.

No quiero extenderme en el tópico de que la Lengua es nuestro principal artículo de exportación, o que su ámbito es nuestro mejor mercado. Sería entrar al trapo del concepto economicista (por no decir crematístico) de la educación superior. Más bien quisiera proponer una reflexión. Las Humanidades son el estudio de la Obra del Hombre. La Lengua Española es obra del pueblo español, y por avatares históricos ha llegado a ser el más importante monumento, aere perennius, de que disponemos en nuestra vieja patria; y por lo tanto, merece que algunos de nuestros mejores estudiantes se dediquen a ella. Limpiar, Fijar y Dar Esplendor no es tarea de académicos más que en una mínima parte; los auténticos trabajadores de la lengua se encuentran en el sistema educativo, más cuanto más precoz sea éste. No tachemos de excéntricos a quienes desean dedicarse a la Lengua, a la que buena falta hacen brazos y cerebros. Aunque éstos se pierdan para la Fisioterapia o el marketing.