Con motivo de la pandemia de covid-19 producida por el coronavirus SARS-CoV-2, comencé a publicar en Facebook una serie de artículos sobre la biología de los virus. Éste fue el primero, publicado el día 20 de Marzo de 2020.
Conversando
esta mañana a través de Facebook con un amigo, surgió una pregunta que
posiblemente muchos de vosotros os habéis hecho: ¿Son los virus seres vivos? Esto
fue la pregunta del millón hace un siglo aproximadamente, pero hoy tenemos una respuesta
categórica: Los virus NO son seres vivos. Entonces, es posible que os hagáis la
pregunta que viene a continuación: ¿Son los virus entonces un tóxico? La
respuesta es igualmente de categórica: los virus NO son un tóxico. La pregunta
siguiente puede perfectamente ser ¿qué demonios son, entonces? ¿tienen una
entidad material?
Pues sí. Los
virus son mensajes genéticos escritos en el mismo lenguaje que usa la genética
de los organismos vivos, y que no es otro que el de los ácidos nucleicos, ADN
(ácido desoxirribonucleico) y ARN (ácido ribonucleico). Conviene que nos
paremos un poco a analizar en qué consiste este lenguaje. Para ello examinemos
el nuestro. Nuestra lengua consta de veintisiete letras, el espacio y signos de
puntuación. Pero prescindiremos de estos últimos.
Fijaos en el
párrafo anterior: la primera letra es un P y la última una s. Desde la P a la s
cursa todo el párrafo en un único sentido (desde la P a la s y no desde la s a
la P) y además es una sola línea (sin puntos aparte), con un solo principio, la
P y un solo final, la s; es decir, es lineal y no ramificado. Profundicemos un
poco: el párrafo tiene, evidentemente, significado. Y tiene significado porque
las letras y el espacio aparecen en un determinado orden, pero este orden no es
repetitivo (por ejemplo mlmlmlmlmlmlmlml es repetitivo) ni tampoco aleatorio,
al azar (edglñkjdvnekifñ sweefm es
aleatorio). El lenguaje es LINEAL (un solo principio y un solo final) y
APERIÓDICO (es decir, no es repetitivo) pero tampoco es aleatorio, es decir,
aunque no es repetitivo sí que hay muchas regularidades en el mismo. Todo esto
significa que el lenguaje es un PORTADOR DE INFORMACIÓN.
Los ácidos
nucleicos son también lineales y aperiódicos, y por tanto portadores de
información, pero constan tan sólo de cuatro letras: A, G, C, T son las letras
del ADN y A, G, C, U son las del ARN. Pero ¿qué entidad material tienen estas
letras? Estas letras son abreviaturas de entidades químicas definidas: A es
Adenina, G es Guanina, C es Citosina, T es Timina y U es Uracilo. Estos
compuestos aparecen unidos como las cuentas de un collar en moléculas muy
grandes, que son los ácidos nucleicos. Así, un ácido nucleico (muy pequeño)
puede ser AGCTAACGCGTTAAAATGC (éste sería ADN porque tiene T) o bien
GAAUUGCGCCCUAAAUCGCU (éste sería ARN porque tiene U en lugar de T).
Las células
vivas tienen toda la maquinaria necesaria para leer un ácido nucleico y obrar
en consecuencia. Y esto se debe a que todas las células vivas tienen su propio
libro de instrucciones escrito en lenguaje de ácido nucleico que radica en el
núcleo celular y que llamamos “genoma”. Si entra un virus en el interior de la
célula lo que hace es introducir unas instrucciones extrañas y por lo general
malignas. Una de las primeras investigaciones que se han hecho sobre el
coronavirus es conocer cuál es el mensaje (que en su caso es ARN y no ADN). Este
mensaje es lo que se llama “secuencia”, parte de la cual aparece en la figura
1.
Pero este
mensaje no circula por ahí tal cual. Fuera de la célula, el ácido nucleico
aparece encapsulado dentro de una estructura formada esencialmente por proteína
(tal como aparece en la figura 2). Cuando entra en contacto con una célula,
inyecta en la misma el ácido nucleico y éste alborota todo el funcionamiento de
la célula que a partir de entonces sólo se va a dedicar a fabricar virus nuevos
que se dedicarán a parasitar otras células y así sucesivamente.
Es decir,
funciona como un virus informático, que necesita un ordenador para crear copias
de sí mismo que se diseminan a otros ordenadores. Y comprenderéis por qué
llamamos “virus” al software malicioso: porque funciona exactamente igual que
un virus.
Todos los
datos y las figuras las he tomado de la página
que nos
remite a un importantísimo repositorio de información sobre Biología Molecular
y que está en Suiza (suizo fue Friedrich Miescher, descubridor de los ácidos
nucleicos)
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