Nuestro cerebro, por una parte, gobierna el movimiento voluntario de
todos nuestros músculos; y por otra, recoge todas las sensaciones que proceden
del mundo exterior. Conocemos perfectamente en qué partes de la corteza
cerebral residen estas capacidades; el movimiento voluntario nace en la llamada
circunvolución prefrontal y la sensibilidad (táctil) en la postcentral.
Wilder Penfield fue un neurocirujano canadiense (nacido en EEUU) que
cursó estudios en muchos institutos y universidades; es importante hacer notar
que estuvo en España para estudiar la histología del sistema nervioso en la
escuela de Ramón y Cajal. Qué tiempos aquellos en los que eran los extranjeros
quienes venían a España a aprender, y no al revés como suele suceder. A lo
largo de su amplísima experiencia profesional. Penfield tuvo ocasión de
estudiar cerebros vivos y funcionantes; de esta manera pudo determinar qué
zonas concretas del cerebro se ocupan del movimiento y qué zonas representan la
sensibilidad. Observó, por ejemplo, que el movimiento de la lengua ocupa una
extensión cerebral mucho mayor que el movimiento del pie; y que el movimiento
de ambas manos ocupa más cerebro que todo el resto del cuerpo humano.
Análogamente, la sensibilidad de manos y lengua está representada en la corteza
cerebral por un área mucho mayor que otras zonas del cuerpo.
Pues bien: podemos construir muñecos en los que el tamaño de las
distintas partes del cuerpo aparecen proporcionales a la extensión de la
correspondiente zona cerebral según las describió Penfield, que reciben el
nombre de “homúnculos”, en recuerdo de aquellos antiguos alquimistas que
buscaban la producción de seres humanos en el laboratorio, o bien lo que se
pensaba que habitaba en la cabeza de un espermatozoide. En la imagen tenéis el
homúnculo sensitivo, a la izquierda, y el homúnculo motor, a la derecha. En
este último se aprecia cómo el cerebro humano se ocupa sobre todo de la lengua
– el habla – y de las manos – el uso de instrumentos. Lo uno y lo otro son
características auténtica y específicamente humanas.

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