viernes, 17 de abril de 2015

SETI (Search for Extraterrestial Intelligence)

Lunes, 5 de Enero de 2015

Desde hace unas semanas, coincidiendo con las vacaciones de Navidad, he entrado a participar en el programa SETI@home. Consiste en una forma distribuida de computación dedicada a la búsqueda de Inteligencia Extraterrestre. Veamos: la cantidad de información que recogen actualmente los radiotelescopios es inmensa. Tanto, que los ordenadores de los centros de investigación astrofísica no pueden dedicarse a procesar datos en busca de muchas cuestiones que podrían ser interesantes, como la citada; hay otras prioridades científicas. Por ello, desde hace unos años (en concreto, desde 1999) se concibió hacer participar de forma voluntaria a todos aquellos particulares provistos de un ordenador y conexión a Internet. Éstos ponen a su disposición la CPU de su ordenador durante el tiempo que deseen (un mínimo de dos horas semanales) mientras que los datos y el software con que procesarlos son  enviados automáticamente por el centro de coordinación que radica en la Universidad de California en Berkeley. Los datos son procesados por tu ordenador y enviados nuevamente al centro de coordinación.

¿Qué busca SETI@home? Básicamente, señales de radio de banda estrecha que puedan llegar desde el Cosmos. Parece ser que no hay ningún proceso natural capaz de generar este tipo de señales, por lo que la detección de una fuente de las mismas podría ser indicativa de una civilización extraterrestre. Hay otras maneras de procesar la información; por ejemplo, Astropulse. En este caso se buscan pulsos de banda ancha y de corta duración. Éstos pueden ser indicativos de inteligencia extraterrestre o bien de entidades cósmicas interesantes como estrellas de neutrones o agujeros negros.

Sea como sea, se trata, como dicen sus propios creadores, de encontrar la legendaria aguja en un pajar. Pero creo que merece la pena.

En primer lugar, por el propio concepto de computación distribuida. Hace años escribí un ensayo sobre el impacto del ordenador personal sobre nuestra civilización. Eran tiempos anteriores a la Internet y todo lo que ello implica. Pero el tema central que desarrollé sigue siendo de actualidad, a saber: lo que ha logrado el ordenador personal es una razón cerebro/máquina muchísimo más alta que la existente en aquellos tiempos pioneros (la década de los 70) en los que los ordenadores eran artefactos grandes (ocupaban una o varias habitaciones), terriblemente lentos según nuestra actual visión del asunto, engorrosos en su input y en su output, y servidos por un personal muy dedicado y competente pero proclive a constituir una especie de casta sacerdotal. “Con un poco de suerte podremos procesar tus datos el mes que viene”, mantra bastante repetido, indicaba a las claras que aquellas máquinas (o viejos cacharros, hablando cinematográficamente) sólo podían hacer uso del cerebro humano de una forma muy limitada. Todo cambió con el ordenador personal. El cerebro es un órgano increíble; es capaz de reconocer patrones, de elaborar conceptos abstractos, de imaginar, de teorizar y de poner a prueba sus teorías; pero es desesperadamente lento en materia de cálculo y muy limitado en cuanto a capacidad de memoria. Todo lo contrario ocurre con la máquina. Poniendo una máquina a la entera disposición de un cerebro (lo que ocurre con la informática personal), cuando quiera o como quiera, se obtiene un enorme salto no ya cuantitativo, sino cualitativo. Desde entonces (me refiero a los primeros ’80 del siglo pasado) el progreso ha sido exponencial: basta con mencionar el fenómeno Internet (en el que hoy no entraré) o cómo la informática no sólo es actualmente personal, sino también portátil (en forma de smartphones) y la llevamos hoy día metida en el bolsillo.

La enorme difusión que han tenido los ordenadores personales da pie a otro tipo de fenómeno del que hace amplio uso el programa SETI (y como veremos, otros programas similares). Cada usuario personal, particular, dispone hoy día de una capacidad de cálculo a través de su máquina que en la inmensa mayoría de los casos no utiliza. Estando, por otra parte, todos los ordenadores personales interconectados a través de Internet, cálculos muy complejos y consumidores de tiempo a partir de datos científicos pueden ser distribuidos a millones de usuarios que ni siquiera notan que su CPU está procesando datos SETI (por supuesto, el usuario puede interrumpir el proceso cuando así lo desee). De esta manera no sólo buscamos inteligencia extraterrestre, sino también estudiamos el comportamiento teórico de partículas subatómicas, calculamos trayectorias de asteroides potencialmente peligrosos, indagamos en la dinámica de la distribución epidémica del Ebola, calculamos estructuras de proteínas y ácidos nucleicos, probamos in silico el comportamiento de nuevos fármacos y muchísimo más. Para quien esté interesado, puede ir a http://setiathome.berkeley.edu/index.php.


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