Lunes, 5 de Enero de 2015
Desde hace unas semanas, coincidiendo con las vacaciones de Navidad, he entrado a participar en el programa SETI@home. Consiste en una forma distribuida de computación dedicada a la búsqueda de Inteligencia Extraterrestre. Veamos: la cantidad de información que recogen actualmente los radiotelescopios es inmensa. Tanto, que los ordenadores de los centros de investigación astrofísica no pueden dedicarse a procesar datos en busca de muchas cuestiones que podrían ser interesantes, como la citada; hay otras prioridades científicas. Por ello, desde hace unos años (en concreto, desde 1999) se concibió hacer participar de forma voluntaria a todos aquellos particulares provistos de un ordenador y conexión a Internet. Éstos ponen a su disposición la CPU de su ordenador durante el tiempo que deseen (un mínimo de dos horas semanales) mientras que los datos y el software con que procesarlos son enviados automáticamente por el centro de coordinación que radica en la Universidad de California en Berkeley. Los datos son procesados por tu ordenador y enviados nuevamente al centro de coordinación.
Desde hace unas semanas, coincidiendo con las vacaciones de Navidad, he entrado a participar en el programa SETI@home. Consiste en una forma distribuida de computación dedicada a la búsqueda de Inteligencia Extraterrestre. Veamos: la cantidad de información que recogen actualmente los radiotelescopios es inmensa. Tanto, que los ordenadores de los centros de investigación astrofísica no pueden dedicarse a procesar datos en busca de muchas cuestiones que podrían ser interesantes, como la citada; hay otras prioridades científicas. Por ello, desde hace unos años (en concreto, desde 1999) se concibió hacer participar de forma voluntaria a todos aquellos particulares provistos de un ordenador y conexión a Internet. Éstos ponen a su disposición la CPU de su ordenador durante el tiempo que deseen (un mínimo de dos horas semanales) mientras que los datos y el software con que procesarlos son enviados automáticamente por el centro de coordinación que radica en la Universidad de California en Berkeley. Los datos son procesados por tu ordenador y enviados nuevamente al centro de coordinación.
¿Qué busca SETI@home?
Básicamente, señales de radio de banda estrecha que puedan llegar desde el
Cosmos. Parece ser que no hay ningún proceso natural capaz de generar este tipo
de señales, por lo que la detección de una fuente de las mismas podría ser
indicativa de una civilización extraterrestre. Hay otras maneras de procesar la
información; por ejemplo, Astropulse.
En este caso se buscan pulsos de banda ancha y de corta duración. Éstos pueden
ser indicativos de inteligencia extraterrestre o bien de entidades cósmicas
interesantes como estrellas de neutrones o agujeros negros.
Sea como sea, se trata, como dicen sus propios
creadores, de encontrar la legendaria aguja en un pajar. Pero creo que merece
la pena.
En primer lugar, por el propio concepto de
computación distribuida. Hace años escribí un ensayo sobre el impacto del
ordenador personal sobre nuestra civilización. Eran tiempos anteriores a la
Internet y todo lo que ello implica. Pero el tema central que desarrollé sigue
siendo de actualidad, a saber: lo que ha logrado el ordenador personal es una
razón cerebro/máquina muchísimo más alta que la existente en aquellos tiempos
pioneros (la década de los 70) en los que los ordenadores eran artefactos
grandes (ocupaban una o varias habitaciones), terriblemente lentos según
nuestra actual visión del asunto, engorrosos en su input y en su output, y
servidos por un personal muy dedicado y competente pero proclive a constituir
una especie de casta sacerdotal. “Con un poco de suerte podremos procesar tus
datos el mes que viene”, mantra bastante repetido, indicaba a las claras que
aquellas máquinas (o viejos cacharros, hablando cinematográficamente) sólo
podían hacer uso del cerebro humano de una forma muy limitada. Todo cambió con
el ordenador personal. El cerebro es un órgano increíble; es capaz de reconocer
patrones, de elaborar conceptos abstractos, de imaginar, de teorizar y de poner
a prueba sus teorías; pero es desesperadamente lento en materia de cálculo y muy
limitado en cuanto a capacidad de memoria. Todo lo contrario ocurre con la
máquina. Poniendo una máquina a la entera disposición de un cerebro (lo que
ocurre con la informática personal), cuando quiera o como quiera, se obtiene un
enorme salto no ya cuantitativo, sino cualitativo. Desde entonces (me refiero a
los primeros ’80 del siglo pasado) el progreso ha sido exponencial: basta con
mencionar el fenómeno Internet (en el que hoy no entraré) o cómo la informática
no sólo es actualmente personal, sino
también portátil (en forma de smartphones) y la llevamos hoy día
metida en el bolsillo.
La enorme difusión que han tenido los ordenadores
personales da pie a otro tipo de fenómeno del que hace amplio uso el programa
SETI (y como veremos, otros programas similares). Cada usuario personal,
particular, dispone hoy día de una capacidad de cálculo a través de su máquina
que en la inmensa mayoría de los casos no utiliza. Estando, por otra parte,
todos los ordenadores personales interconectados a través de Internet, cálculos
muy complejos y consumidores de tiempo a partir de datos científicos pueden ser
distribuidos a millones de usuarios que ni siquiera notan que su CPU está
procesando datos SETI (por supuesto, el usuario puede interrumpir el proceso
cuando así lo desee). De esta manera no sólo buscamos inteligencia
extraterrestre, sino también estudiamos el comportamiento teórico de partículas
subatómicas, calculamos trayectorias de asteroides potencialmente peligrosos,
indagamos en la dinámica de la distribución epidémica del Ebola, calculamos
estructuras de proteínas y ácidos nucleicos, probamos in silico el comportamiento de nuevos fármacos y muchísimo más.
Para quien esté interesado, puede ir a http://setiathome.berkeley.edu/index.php.
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