La reciente propuesta del Prof. Garicano, autor principal
del programa económico de Ciudadanos, relativa a “Menos infraestructuras (AVE
en particular), y más I+D+i” ha levantado una respetable polémica y me ha hecho
reflexionar (lo cual, a mi edad, es de agradecer a título preventivo).
Venciendo mi resistencia a hablar de opciones políticas, y menos en este año
electoral, he de decir que estoy totalmente de acuerdo con él. I+D+i
(Investigación, Desarrollo e Innovación) puede que no produzca efectos a corto
plazo; pero a la larga, lo uno es inconmensurable con lo otro. Cuando salieron
a la luz los Philosophiae Naturalis Principia Mathematica de Isaac Newton
(1687), lo más probable es que el público pensara “¿Para qué demonios sirve
eso?”. Unos años más tarde, en el siglo XVIII que vio la Ilustración, en España
se construyó, comenzando en 1753, el Canal de Castilla (obra utilísima,
benemérita y aplaudida en su tiempo, sin duda). ¿Qué queda hoy? de Newton, toda
la Mecánica y sus aplicaciones, toda la Revolución Industrial y una explicación
global del Cosmos, por citar algo. Del Canal de Castilla, una atracción para
turistas. Es decir, Newton ha producido mucho más progreso y bienestar para la
humanidad que el Canal de Castilla (que, insisto, fue muy útil en su tiempo).
Con esto quiero llamar la atención sobre el hecho de que la inversión en
Investigación y Desarrollo es, a la larga, infinitamente más productiva que en
infraestructuras (porque éstas, al cabo del tiempo, pierden su utilidad); y eso
por no hablar de la relación coste/beneficio. ¿Significa esto que se debe
suprimir toda la inversión en infraestructuras? La respuesta, una vez más, nos
la da el poeta latino Horacio: EST MODUS IN REBUS. Moderación en todo
(traducción libérrima), y convenientemente alejados de los maximalismos a que
nos tiene acostumbrados la confrontación política.

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