viernes, 1 de diciembre de 2017

Mis lugares favoritos en Salamanca

El semanario "El Día de Salamanca" publica una sección sobre los lugares favoritos de la ciudad y provincia a distintas personas. El pasado sábado 18 de Noviembre me tocó a mí. Esto fue lo que dije:

Mis lugares en Salamanca


1. Patio de Escuelas de la Universidad [viéndose la Fachada de las Escuelas Mayores y la puerta del Rectorado]

No creo que nadie se sienta ofendido si digo que Salamanca es, ante todo y sobre todo, su Universidad. No fueron históricamente fáciles las relaciones entre Municipio y Universidad, e incluso en nuestros tiempos ha habido roces. Al antiguo fuero universitario, fuente inagotable de conflictos, han sucedido problemas debidos a la gran expansión de la Universidad. Nuestro actual marco democrático, afortunadamente, ha contribuido a su solución. El Patio de Escuelas es el nudo donde confluyen las Escuelas Mayores y Menores, el antiguo Hospital del Estudio, hoy Rectorado, la Secretaría general de la Universidad y, un poco más allá, la Casa Rectoral, hoy Casa-Museo Unamuno.


2. El Cielo de Salamanca [en el Patio de Escuelas Menores]

Es un recordatorio de lo que fue la Universidad de Salamanca, su esplendor, su decadencia y su restauración. Bóveda de la antigua Biblioteca, decorada por Fernando Gallego en el siglo XV, y representando a la esfera celeste, quedó oculta por la construcción de la actual capilla de San Jerónimo. La mínima importancia que en ese momento se le dio fue debida a la incuria y descuido con que la Universidad trató a su biblioteca durante casi doscientos años, con lo cual se perdió más de la mitad de la bóveda primitiva. Fue recuperado, no sin problemas, en el momento del Séptimo Centenario de la Universidad y trasladado a las Escuelas Menores.


3. Antiguo anfiteatro de la Facultad de Medicina (Hospedería del Colegio Fonseca) [viéndose claramente la inscripción AD CAEDES HOMINUM…]

La última remodelación de la Hospedería del Colegio del Arzobispo Fonseca hizo que este anfiteatro anatómico dejara de ser tal. A su vez, era el heredero de otro construido en el s. XVIII situado en la actual calle Marquesa de Almarza, y que por su parte había sucedido al primitivo anfiteatro, situado a orillas del Tormes donde ahora se encuentra el Museo de la Automoción. Pero lo que siempre me ha inspirado es la inscripción latina que aparece en su fachada, y que también estuvo inscrita en sus antecesores: AD CAEDES HOMINVM PRISCA AMPHITEATRA PATEBANT NOSTRA VT LONGVM VIVERE DISCANT [Para la muerte de los hombres estaban los antiguos anfiteatros; los nuestros, para que aprendan a prolongar la vida]. La actual Facultad de Medicina, en el campus Unamuno, ha recuperado esta inscripción en su vestíbulo principal, y por supuesto, también su espíritu.


4. Aula Magna de la Universidad Pontificia.

Fue la Reina doña Margarita de Austria, esposa de Felipe III, quien patrocinó la construcción del magno Real Colegio del Espíritu Santo, símbolo del poderío espiritual y temporal de la Compañía de Jesús. La Historia, con sus vaivenes, ha determinado que en la actualidad sea la sede de la Universidad Pontificia de Salamanca. Su Aula Magna es de gran belleza pictórica y simbólica. Además de las figuras de doctores de la Iglesia, en ambos extremos aparecen, enfrentados, teólogos jesuitas y dominicos presentes en el Concilio de Trento, lo que evoca la importancia que los teólogos salmanticenses tuvieron en dicho Concilio.


5. Escalera principal del Colegio de Anaya

Esta maravillosa escalera refleja el poder de los Colegios Mayores en la antigua Universidad y en toda España, añado. Fueron cuatro los Colegios Mayores: San Bartolomé o de Anaya, Santiago o de Cuenca, San Salvador o de Oviedo y Santiago Zebedeo o del Arzobispo (Fonseca). Cuenca y Oviedo fueron destruidos por las tropas francesas de ocupación en la Guerra de la independencia. El que nos ocupa, el Colegio de Anaya o de San Bartolomé, hoy sede de la Facultad de Filología, fue el más antiguo y de mayor solera (fundado en 1400, a semejanza del Colegio de San Clemente de los Españoles en Bolonia). Los Colegios Mayores fueron la cantera de todo el funcionariado, civil o eclesiástico, del Imperio Español en los casi trescientos años de su existencia. Fuertemente selectivos y endogámicos, terminaron por ser suprimidos a finales del s. XVIII.


6. Plaza del Concilio de Trento [viéndose la estatua de Francisco de Vitoria y la fachada de San Esteban]

El convento de San Esteban ha sido y es la sede de la Orden de Predicadores (dominicos) en Salamanca, y podemos considerarlo como una especie de Universidad paralela. Entre este convento y la Universidad tuvo lugar el magisterio de Fray Francisco de Vitoria, fundador y alma de la llamada Escuela de Salamanca, creadora del Derecho de Gentes e inspiradora de las Leyes de Indias, así como de los rudimentos del Análisis Económico moderno. La grandeza del convento es conmensurable a los extraordinarios logros intelectuales de dicha Escuela.


7. El Parque Científico de Villamayor

Un salto en el tiempo, de la Universidad que fue a la que es. La Universidad de Salamanca ha apostado fuerte por la transferencia tecnológica y por el servicio inmediato a la sociedad que la mantiene. Con este espíritu, y gracias al apoyo decisivo del Ayuntamiento de Villamayor, se fundó el Parque Científico de la Universidad en 2006. Hoy día es una espléndida realidad que alberga unas 70 empresas, relacionadas por lo general con las nuevas tecnologías, y ha creado en torno a los 800 puestos de trabajo.


8. El Valle de las Batuecas [visión panorámica a ser posible]

Salamanca no es tan sólo monumentos ni Universidad. Algunos espacios naturales de su provincia son auténticamente espectaculares y algo desconocidos por el gran público. De entre todos ellos, me quedo con el amplio, profundo, agreste y grandioso Valle de las Batuecas. Todo el mundo conserva el recuerdo de la primera vez que contempló el Valle, con sus águilas reales y sus buitres leonados dibujando trayectorias elegantísimas en ese espacio montañoso que nos separa, y a la vez nos une, con la Alta Extremadura.


9. Miranda del Castañar

Hay en Salamanca espacios naturales en los que no podemos decir claramente si son ellos los que han modelado al elemento humano que habita en ellos o viceversa. De los principales espacios naturales/humanos de Salamanca, podríamos citar el Campo Charro, Los Arribes del Duero, la Armuña, etc. Pero mi favorito es, sin desmerecer para nada a los demás, la Sierra de Francia e - insisto – su elemento humano, aquéllos que en Salamanca llamamos serranos, gentes duras, emprendedoras e inteligentes. He querido representarla por la que puede ser considerada históricamente como su capital, Miranda del Castañar, cabeza del Condado del mismo nombre, aunque bien podría haber citado a todas y cada una de sus poblaciones.


10. La presa de Aldeadávila (o la de Almendra) [cualquiera de las dos]

Salamanca no sólo brinda a España capital humano (al igual que en los tiempos clásicos) sino que también, entre otras muchas cosas, es una fuente de energía. Energía eléctrica derivada del aprovechamiento integral del Duero (junto con el Tormes y el Esla) en un magno complejo concebido allá por los años 20 y culminado en tiempos del general Franco. En Salamanca contamos con el embalse de Almendra, cuya presa, de más de 200 metros de alta, es la mayor de España, compartida con la provincia hermana de Zamora; y la de Aldeadávila, de espectacular localización y que, a su vez, compartimos con el país hermano de Portugal. La primera, sobre el Tormes, regula el flujo de agua que llega a la segunda, sobre el Duero, que es la de producción eléctrica en una central subterránea cavada en la roca granítica de los Arribes. Algún día se deberá escribir la historia, entre épica y trágica, de su construcción.





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