Mis lugares en Salamanca
1. Patio de Escuelas de la Universidad [viéndose la
Fachada de las Escuelas Mayores y la puerta del Rectorado]
No creo que nadie se sienta ofendido si digo que Salamanca
es, ante todo y sobre todo, su Universidad. No fueron históricamente fáciles
las relaciones entre Municipio y Universidad, e incluso en nuestros tiempos ha
habido roces. Al antiguo fuero universitario, fuente inagotable de conflictos,
han sucedido problemas debidos a la gran expansión de la Universidad. Nuestro
actual marco democrático, afortunadamente, ha contribuido a su solución. El
Patio de Escuelas es el nudo donde confluyen las Escuelas Mayores y Menores, el
antiguo Hospital del Estudio, hoy Rectorado, la Secretaría general de la
Universidad y, un poco más allá, la Casa Rectoral, hoy Casa-Museo Unamuno.
2. El Cielo de Salamanca
[en el Patio de Escuelas Menores]
Es un recordatorio de lo que
fue la Universidad de Salamanca, su esplendor, su decadencia y su restauración.
Bóveda de la antigua Biblioteca, decorada por Fernando Gallego en el siglo XV,
y representando a la esfera celeste, quedó oculta por la construcción de la
actual capilla de San Jerónimo. La mínima importancia que en ese momento se le
dio fue debida a la incuria y descuido con que la Universidad trató a su
biblioteca durante casi doscientos años, con lo cual se perdió más de la mitad
de la bóveda primitiva. Fue recuperado, no sin problemas, en el momento del
Séptimo Centenario de la Universidad y trasladado a las Escuelas Menores.
3. Antiguo anfiteatro de la Facultad de Medicina
(Hospedería del Colegio Fonseca)
[viéndose claramente la inscripción AD
CAEDES HOMINUM…]
La última remodelación de la
Hospedería del Colegio del Arzobispo Fonseca hizo que este anfiteatro anatómico
dejara de ser tal. A su vez, era el heredero de otro construido en el s. XVIII situado
en la actual calle Marquesa de Almarza, y que por su parte había sucedido al
primitivo anfiteatro, situado a orillas del Tormes donde ahora se encuentra el
Museo de la Automoción. Pero lo que siempre me ha inspirado es la inscripción
latina que aparece en su fachada, y que también estuvo inscrita en sus
antecesores: AD CAEDES HOMINVM PRISCA AMPHITEATRA PATEBANT NOSTRA VT LONGVM
VIVERE DISCANT [Para la muerte de los hombres estaban los antiguos anfiteatros;
los nuestros, para que aprendan a prolongar la vida]. La actual Facultad de
Medicina, en el campus Unamuno, ha recuperado esta inscripción en su vestíbulo
principal, y por supuesto, también su espíritu.
4. Aula Magna de la Universidad Pontificia.
Fue la Reina doña Margarita
de Austria, esposa de Felipe III, quien patrocinó la construcción del magno
Real Colegio del Espíritu Santo, símbolo del poderío espiritual y temporal de
la Compañía de Jesús. La Historia, con sus vaivenes, ha determinado que en la
actualidad sea la sede de la Universidad Pontificia de Salamanca. Su Aula Magna
es de gran belleza pictórica y simbólica. Además de las figuras de doctores de
la Iglesia, en ambos extremos aparecen, enfrentados, teólogos jesuitas y
dominicos presentes en el Concilio de Trento, lo que evoca la importancia que
los teólogos salmanticenses tuvieron en dicho Concilio.
5. Escalera principal del Colegio de Anaya
Esta maravillosa escalera
refleja el poder de los Colegios Mayores en la antigua Universidad y en toda
España, añado. Fueron cuatro los Colegios Mayores: San Bartolomé o de Anaya,
Santiago o de Cuenca, San Salvador o de Oviedo y Santiago Zebedeo o del
Arzobispo (Fonseca). Cuenca y Oviedo fueron destruidos por las tropas francesas
de ocupación en la Guerra de la independencia. El que nos ocupa, el Colegio de
Anaya o de San Bartolomé, hoy sede de la Facultad de Filología, fue el más
antiguo y de mayor solera (fundado en 1400, a semejanza del Colegio de San
Clemente de los Españoles en Bolonia). Los Colegios Mayores fueron la cantera
de todo el funcionariado, civil o eclesiástico, del Imperio Español en los casi
trescientos años de su existencia. Fuertemente selectivos y endogámicos,
terminaron por ser suprimidos a finales del s. XVIII.
6. Plaza del Concilio de Trento [viéndose la
estatua de Francisco de Vitoria y la fachada de San Esteban]
El convento de San Esteban ha
sido y es la sede de la Orden de Predicadores (dominicos) en Salamanca, y
podemos considerarlo como una especie de Universidad paralela. Entre este
convento y la Universidad tuvo lugar el magisterio de Fray Francisco de
Vitoria, fundador y alma de la llamada Escuela de Salamanca, creadora del
Derecho de Gentes e inspiradora de las Leyes de Indias, así como de los
rudimentos del Análisis Económico moderno. La grandeza del convento es
conmensurable a los extraordinarios logros intelectuales de dicha Escuela.
7. El Parque Científico de Villamayor
Un salto en el tiempo, de la
Universidad que fue a la que es. La Universidad de Salamanca ha apostado fuerte
por la transferencia tecnológica y por el servicio inmediato a la sociedad que
la mantiene. Con este espíritu, y gracias al apoyo decisivo del Ayuntamiento de
Villamayor, se fundó el Parque Científico de la Universidad en 2006. Hoy día es
una espléndida realidad que alberga unas 70 empresas, relacionadas por lo
general con las nuevas tecnologías, y ha creado en torno a los 800 puestos de
trabajo.
8. El Valle de las Batuecas [visión panorámica
a ser posible]
Salamanca no es tan sólo
monumentos ni Universidad. Algunos espacios naturales de su provincia son
auténticamente espectaculares y algo desconocidos por el gran público. De entre
todos ellos, me quedo con el amplio, profundo, agreste y grandioso Valle de las
Batuecas. Todo el mundo conserva el recuerdo de la primera vez que contempló el
Valle, con sus águilas reales y sus buitres leonados dibujando trayectorias
elegantísimas en ese espacio montañoso que nos separa, y a la vez nos une, con
la Alta Extremadura.
9. Miranda del Castañar
Hay en Salamanca espacios
naturales en los que no podemos decir claramente si son ellos los que han
modelado al elemento humano que habita en ellos o viceversa. De los principales
espacios naturales/humanos de Salamanca, podríamos citar el Campo Charro, Los
Arribes del Duero, la Armuña, etc. Pero mi favorito es, sin desmerecer para
nada a los demás, la Sierra de Francia e - insisto – su elemento humano,
aquéllos que en Salamanca llamamos serranos, gentes duras, emprendedoras e
inteligentes. He querido representarla por la que puede ser considerada
históricamente como su capital, Miranda del Castañar, cabeza del Condado del
mismo nombre, aunque bien podría haber citado a todas y cada una de sus
poblaciones.
10. La presa de Aldeadávila (o la de Almendra) [cualquiera de las
dos]
Salamanca no sólo brinda a
España capital humano (al igual que en los tiempos clásicos) sino que también,
entre otras muchas cosas, es una fuente de energía. Energía eléctrica derivada
del aprovechamiento integral del Duero (junto con el Tormes y el Esla) en un
magno complejo concebido allá por los años 20 y culminado en tiempos del
general Franco. En Salamanca contamos con el embalse de Almendra, cuya presa,
de más de 200 metros de alta, es la mayor de España, compartida con la
provincia hermana de Zamora; y la de Aldeadávila, de espectacular localización
y que, a su vez, compartimos con el país hermano de Portugal. La primera, sobre
el Tormes, regula el flujo de agua que llega a la segunda, sobre el Duero, que
es la de producción eléctrica en una central subterránea cavada en la roca
granítica de los Arribes. Algún día se deberá escribir la historia, entre épica
y trágica, de su construcción.
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