miércoles, 1 de julio de 2015

El Régimen Académico de la Universidad de Salamanca, 1

En este post y los siguientes nos vamos a ocupar del Régimen Académico General en los tiempos históricos de la Universidad (ss. XIII – XIX). Hoy veremos Los Estudios y el Régimen Docente.

Los Estudios

Las universidades son las descendientes de las Escuelas Catedralicias que se formaron en Europa a raíz de la restauración del Imperio por Carlomagno en el siglo IX. Estas Escuelas se desarrollaron en torno a catedrales (y de ahí el nombre) y al frente de ellas había un canónigo, el Scholasticus (el Escolástico). Este cargo permaneció hasta las reformas liberales del siglo XIX, y en la Universidad de Salamanca recibía el nombre de Maestrescuela (Magister Scholarum) y era, a mi juicio, la autoridad más importante de la Universidad. Pero eso lo veremos cuando tratemos del gobierno de la Universidad, otro día.

En las Escuelas Catedralicias se impartían las Artes Liberales, el Trivium (Gramática, Retórica y Lógica) y el Quadrivium (Aritmética, Geometría, Astronomía y Música) que eran el compendio de todos los saberes de entonces. El texto básico de las Artes Liberales eran “Las Etimologías” de San Isidoro de Sevilla. A partir de estas Escuelas se crearon las Universidades, y la de Salamanca no fue excepción.

Las Artes Liberales se enseñaban en la Facultad de Artes, y su color distintivo era el azul. Hoy distinguimos entre el azul celeste (para Letras, el Trivium) y el azul oscuro (para Ciencias, el Quadrivium). Al ser los estudios más antiguos de la Universidad, en las ceremonias académicas ocupan un lugar de privilegio sobre las demás Facultades.

Tener un grado en Artes era condición indispensable para acceder a las demás facultades (Leyes, Cánones, Medicina o Teología). Los estudiantes solían entrar en la Universidad a la edad de catorce años y el primer grado que recibían era el de Bachiller en Artes. Con el tiempo, el Bachillerato en Artes se convirtió en el Bachillerato por antonomasia. En otros países, sin embargo, el título de Bachiller (Bachelor) sigue siendo un título específicamente universitario. La Facultad de Artes radicaba en las Escuelas Menores; y todavía podemos ver que a la entrada del Patio de Escuelas Menores, hay un escudo de la Universidad en el que los personajes son niños.

Desde el momento de su fundación, la Universidad contó con cátedras de Leyes. Estas enseñanzas se impartían en dos Facultades: la Facultad de Leyes, en donde se estudiaba sobre todo el Derecho Romano, y la Facultad de Cánones, donde se impartía el Derecho Canónico. Estos estudios eran necesarios para quien quisiera seguir una carrera en la Administración Civil (Leyes) o en la Eclesiástica (Cánones). Los colores distintivos eran el rojo y el verde, respectivamente. Muchos estudiantes se graduaban en ambos derechos (Civil y Canónico) y de ahí viene la expresión “in utroque jure” [en ambos derechos] que se emplea para los actuales graduados en Derecho. Las cátedras de Leyes era, con mucho, las mejor dotadas y las mejor retribuidas. En el siglo XVII un catedrático de Leyes podía cobrar unas 10 veces el salario de un catedrático de Gramática, por ejemplo. Eran también los estudios con más demanda.

También desde el momento de su fundación, la Universidad contó con su Facultad de Medicina, cuyo color distintivo es el amarillo. Hay que tener en cuenta que entonces la Cirugía era considerada un mero oficio y no se enseñaba en las universidades. Hubo que esperar hasta el siglo XIX para que la profesión llegara a ser “Medicina y Cirugía”. El primer anfiteatro anatómico de la Universidad estuvo en una zona extramuros, aproximadamente donde hoy está el Museo del Automóvil. Más tarde se construyó otro anfiteatro situado en la hoy calle Marquesa de Almarza, que desapareció, aunque según los contemporáneos se trataba de un edificio de muy bella factura. Del mismo conservamos la hermosa inscripción “Ad caedes hominum prisca amphiteatra patebant nostra ut longum vivere discant” [Para la muerte de los hombres se levantaban los antiguos anfiteatros; los nuestros, para que aprendan a vivir más largo tiempo] que campa a la entrada de nuestra Facultad, tomada a su vez del anfiteatro anatómico que se construyó en la Hospedería de Fonseca, y que fue Facultad de Medicina durante muchos años.

En el siglo XIV aparecieron los estudios de Teología en la Universidad. El color distintivo de los teólogos era el blanco. Fueron suprimidos de la Universidad en el siglo XIX, con las reformas liberales. La Facultad de Teología, al igual que la de Artes, contó con figuras de gran importancia, como Fray Luis de León o Francisco de Vitoria. La Orden de Predicadores (dominicos) prácticamente monopolizaba en tiempos pasados todas las cátedras de Teología; en el siglo XVII, a instancias del Consejo de Castilla, comenzaron a turnarse dominicos y jesuitas.

El régimen docente

En principio hubo dos modelos básicos en la fundación de las universidades. El modelo de París (Universidad de La Sorbona), constituido como gremio de maestros, y el modelo de Bolonia, que lo hizo como gremio de estudiantes. Así, Oxford en Inglaterra siguió el modelo de París mientras que Salamanca siguió el modelo de Bolonia. Que Salamanca fuera un gremio de estudiantes se tradujo en que hasta el siglo XVII las cátedras se otorgaban por votación entre los estudiantes, y el Rector de la Universidad era un estudiante (su mandato duraba un año).

El curso comenzaba el día de San Lucas (18 de Octubre) y terminaba bien entrado Agosto. De ahí el dicho “Por San Lucas, a Salamanca putas”. En el Archivo Histórico de la Universidad se conservan los libros de matrícula desde el siglo XV. Como entonces no había DNI ni nada que se le pareciera, para identificar al estudiante se anotaban sus rasgos personales, por ejemplo: “moreno y bien plantado” o bien “tuerto y mal encarado”. Matricularse era el único requisito; y por supuesto, no había ningún tipo de tasas académicas. Toda la enseñanza tenía lugar en latín, por lo cual era indispensable haber cursado el Bachillerato en Artes.

El horario lectivo comenzaba a las 7.00 de la mañana (en invierno) y a las 6.00 (en verano) hasta las 11.00. Por la tarde, desde las 13.00 hasta las 16.00.  Había dos catedráticos por materia: el que daba clase por la mañana (catedrático de Prima) y el que daba clase por la tarde (catedrático de Vísperas). Siempre se consideraba que el de Prima tenía mayor categoría. Respecto a las horas, tengamos en cuenta que se trata del horario solar; por tanto, las 7.00 en invierno son actualmente las 8.00 (horario de invierno) y las 6.00 del verano corresponden a las 8.00 actuales (horario de verano). Como durante muchos años (y mucho tiempo después) la clase de Bioquímica en la Facultad tenía lugar a las 8.00 de la mañana, yo siempre me he considerado catedrático de Prima de Bioquímica.

No había exámenes de fin de curso; bastaba con la asistencia. Los únicos exámenes tenían lugar para la obtención de grados académicos: Bachiller, Licenciado y Doctor. De estos exámenes hablaremos otro día.

La actividad lectiva constaba de lectiones, repetitiones y disputationes. Las lectiones consistían en que el catedrático “leía” y comentaba el texto correspondiente a la materia; por ejemplo, los Aforismos de Hipócrates en Medicina, el Digesto Viejo en Leyes, las Summas de Santo Tomás de Aquino en Teología, las Decretales en Cánones o los Elementos de Euclides en Geometría. Las repetitiones eran una especie de conferencias magistrales dictadas por el catedrático sobre temas desarrollados por él mismo, en un ambiente bastante más distendido que las lectiones y más libre, sin ceñirse a un texto predeterminado. Las disputationes eran debates sobre un tema propuesto por el catedrático, también en un ambiente más libre que el tradicional de las lectiones. Por ejemplo, la obra de Francisco de Vitoria se conoce en gran parte como contenido de repetitiones y disputationes que anotaban sus alumnos (es decir, los clásicos apuntes)

Con esto basta por hoy. Pero nos quedan para otros días temas muy importantes dentro del Régimen Académico General de la Universidad de Salamanca en sus tiempos históricos.


En la imagen: Una lección de cátedra en los tiempos históricos de la Universidad. Esta imagen adorna uno de los armarios de la Sala de Manuscritos e Incunables de la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca.


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