En este post y los siguientes nos vamos a ocupar del Régimen Académico
General en los tiempos históricos de la Universidad (ss. XIII – XIX). Hoy
veremos Los Estudios y el Régimen Docente.
Los Estudios
Las universidades son las descendientes de las Escuelas Catedralicias
que se formaron en Europa a raíz de la restauración del Imperio por Carlomagno
en el siglo IX. Estas Escuelas se desarrollaron en torno a catedrales (y de ahí
el nombre) y al frente de ellas había un canónigo, el Scholasticus (el
Escolástico). Este cargo permaneció hasta las reformas liberales del siglo XIX,
y en la Universidad de Salamanca recibía el nombre de Maestrescuela (Magister
Scholarum) y era, a mi juicio, la autoridad más importante de la Universidad.
Pero eso lo veremos cuando tratemos del gobierno de la Universidad, otro día.
En las Escuelas Catedralicias se impartían las Artes Liberales, el
Trivium (Gramática, Retórica y Lógica) y el Quadrivium (Aritmética, Geometría,
Astronomía y Música) que eran el compendio de todos los saberes de entonces. El
texto básico de las Artes Liberales eran “Las Etimologías” de San Isidoro de
Sevilla. A partir de estas Escuelas se crearon las Universidades, y la de
Salamanca no fue excepción.
Las Artes Liberales se enseñaban en la Facultad de Artes, y su color
distintivo era el azul. Hoy distinguimos entre el azul celeste (para Letras, el
Trivium) y el azul oscuro (para Ciencias, el Quadrivium). Al ser los estudios
más antiguos de la Universidad, en las ceremonias académicas ocupan un lugar de
privilegio sobre las demás Facultades.
Tener un grado en Artes era condición indispensable para acceder a las
demás facultades (Leyes, Cánones, Medicina o Teología). Los estudiantes solían
entrar en la Universidad a la edad de catorce años y el primer grado que
recibían era el de Bachiller en Artes. Con el tiempo, el Bachillerato en Artes
se convirtió en el Bachillerato por antonomasia. En otros países, sin embargo,
el título de Bachiller (Bachelor) sigue siendo un título específicamente
universitario. La Facultad de Artes radicaba en las Escuelas Menores; y todavía
podemos ver que a la entrada del Patio de Escuelas Menores, hay un escudo de la
Universidad en el que los personajes son niños.
Desde el momento de su fundación, la Universidad contó con cátedras de
Leyes. Estas enseñanzas se impartían en dos Facultades: la Facultad de Leyes,
en donde se estudiaba sobre todo el Derecho Romano, y la Facultad de Cánones,
donde se impartía el Derecho Canónico. Estos estudios eran necesarios para
quien quisiera seguir una carrera en la Administración Civil (Leyes) o en la
Eclesiástica (Cánones). Los colores distintivos eran el rojo y el verde,
respectivamente. Muchos estudiantes se graduaban en ambos derechos (Civil y
Canónico) y de ahí viene la expresión “in utroque jure” [en ambos derechos] que
se emplea para los actuales graduados en Derecho. Las cátedras de Leyes era,
con mucho, las mejor dotadas y las mejor retribuidas. En el siglo XVII un
catedrático de Leyes podía cobrar unas 10 veces el salario de un catedrático de
Gramática, por ejemplo. Eran también los estudios con más demanda.
También desde el momento de su fundación, la Universidad contó con su
Facultad de Medicina, cuyo color distintivo es el amarillo. Hay que tener en
cuenta que entonces la Cirugía era considerada un mero oficio y no se enseñaba
en las universidades. Hubo que esperar hasta el siglo XIX para que la profesión
llegara a ser “Medicina y Cirugía”. El primer anfiteatro anatómico de la
Universidad estuvo en una zona extramuros, aproximadamente donde hoy está el
Museo del Automóvil. Más tarde se construyó otro anfiteatro situado en la hoy
calle Marquesa de Almarza, que desapareció, aunque según los contemporáneos se
trataba de un edificio de muy bella factura. Del mismo conservamos la hermosa
inscripción “Ad caedes hominum prisca amphiteatra patebant nostra ut longum
vivere discant” [Para la muerte de los hombres se levantaban los antiguos
anfiteatros; los nuestros, para que aprendan a vivir más largo tiempo] que
campa a la entrada de nuestra Facultad, tomada a su vez del anfiteatro
anatómico que se construyó en la Hospedería de Fonseca, y que fue Facultad de
Medicina durante muchos años.
En el siglo XIV aparecieron los estudios de Teología en la Universidad.
El color distintivo de los teólogos era el blanco. Fueron suprimidos de la
Universidad en el siglo XIX, con las reformas liberales. La Facultad de
Teología, al igual que la de Artes, contó con figuras de gran importancia, como
Fray Luis de León o Francisco de Vitoria. La Orden de Predicadores (dominicos) prácticamente
monopolizaba en tiempos pasados todas las cátedras de Teología; en el siglo
XVII, a instancias del Consejo de Castilla, comenzaron a turnarse dominicos y
jesuitas.
El régimen docente
En principio hubo dos modelos básicos en la fundación de las universidades.
El modelo de París (Universidad de La Sorbona), constituido como gremio de
maestros, y el modelo de Bolonia, que lo hizo como gremio de estudiantes. Así,
Oxford en Inglaterra siguió el modelo de París mientras que Salamanca siguió el
modelo de Bolonia. Que Salamanca fuera un gremio de estudiantes se tradujo en
que hasta el siglo XVII las cátedras se otorgaban por votación entre los
estudiantes, y el Rector de la Universidad era un estudiante (su mandato duraba
un año).
El curso comenzaba el día de San Lucas (18 de Octubre) y terminaba bien
entrado Agosto. De ahí el dicho “Por San Lucas, a Salamanca putas”. En el
Archivo Histórico de la Universidad se conservan los libros de matrícula desde
el siglo XV. Como entonces no había DNI ni nada que se le pareciera, para
identificar al estudiante se anotaban sus rasgos personales, por ejemplo: “moreno
y bien plantado” o bien “tuerto y mal encarado”. Matricularse era el único
requisito; y por supuesto, no había ningún tipo de tasas académicas. Toda la
enseñanza tenía lugar en latín, por lo cual era indispensable haber cursado el
Bachillerato en Artes.
El horario lectivo
comenzaba a las 7.00 de la mañana (en invierno) y a las 6.00 (en verano) hasta
las 11.00. Por la tarde, desde las 13.00 hasta las 16.00. Había dos catedráticos por materia: el que
daba clase por la mañana (catedrático
de Prima) y el que daba clase por la tarde (catedrático de Vísperas). Siempre se consideraba que el de Prima
tenía mayor categoría. Respecto a las horas, tengamos en cuenta que se trata
del horario solar; por tanto, las 7.00 en invierno son actualmente las 8.00 (horario
de invierno) y las 6.00 del verano corresponden a las 8.00 actuales (horario de
verano). Como durante muchos años (y mucho tiempo después) la clase de
Bioquímica en la Facultad tenía lugar a las 8.00 de la mañana, yo siempre me he
considerado catedrático de Prima de Bioquímica.
No había exámenes de fin de curso; bastaba con la asistencia. Los
únicos exámenes tenían lugar para la obtención de grados académicos: Bachiller,
Licenciado y Doctor. De estos exámenes hablaremos otro día.
La actividad lectiva constaba de lectiones, repetitiones y disputationes.
Las lectiones consistían en que el catedrático “leía” y comentaba el texto
correspondiente a la materia; por ejemplo, los Aforismos de Hipócrates en
Medicina, el Digesto Viejo en Leyes, las Summas de Santo Tomás de Aquino en Teología,
las Decretales en Cánones o los Elementos de Euclides en Geometría. Las
repetitiones eran una especie de conferencias magistrales dictadas por el
catedrático sobre temas desarrollados por él mismo, en un ambiente bastante más
distendido que las lectiones y más libre, sin ceñirse a un texto predeterminado.
Las disputationes eran debates sobre un tema propuesto por el catedrático,
también en un ambiente más libre que el tradicional de las lectiones. Por
ejemplo, la obra de Francisco de Vitoria se conoce en gran parte como contenido
de repetitiones y disputationes que anotaban sus alumnos (es decir, los
clásicos apuntes)
Con esto basta por hoy. Pero nos quedan para otros días temas muy
importantes dentro del Régimen Académico General de la Universidad de Salamanca
en sus tiempos históricos.
En la imagen: Una lección de cátedra en los tiempos históricos de la
Universidad. Esta imagen adorna uno de los armarios de la Sala de Manuscritos e
Incunables de la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca.

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